Spread: la diferencia que siempre existe entre comprar y vender
El spread es la diferencia entre el precio al que puedes comprar un activo y el precio al que puedes venderlo en el mismo momento. Si el precio de compra de un activo es 100 euros y el de venta es 99 euros, el spread es de 1 euro. Ese euro es, en muchos casos, la forma en que la plataforma genera ingresos por cada operación. Un spread más estrecho suele ser más favorable para el operador. Antes de abrir cualquier posición, comprueba cuál es el spread que aplica la plataforma al activo que te interesa, porque afecta directamente a cuánto tienes que ganar antes de salir en positivo.
Apalancamiento: operar con más dinero del que tienes
El apalancamiento permite controlar una posición de mayor valor que el capital que depositas. Si una plataforma ofrece un apalancamiento de 1:10, puedes controlar una posición de 1.000 euros poniendo solo 100 euros de margen. El problema es que el apalancamiento magnifica tanto las ganancias como las pérdidas: si el mercado se mueve en tu contra, puedes perder más de lo que depositaste. La regulación europea MiFID II limita el apalancamiento disponible para inversores minoristas precisamente por ese motivo. Si una plataforma ofrece apalancamientos muy por encima de los límites regulatorios europeos, vale la pena preguntarse bajo qué marco regulatorio opera.
Stop-loss y take-profit: herramientas de gestión de riesgo
Un stop-loss es una orden que cierra automáticamente una posición cuando el precio alcanza un nivel de pérdida determinado. Un take-profit hace lo contrario: cierra la posición cuando se alcanza un nivel de ganancia prefijado. Son herramientas básicas de gestión del riesgo y cualquier plataforma seria debe ofrecerlas. Su utilidad es concreta: te protegen de perder más de lo que has decidido arriesgar en una operación, especialmente en momentos de alta volatilidad donde no puedes vigilar el mercado en tiempo real.